lunes, 23 de noviembre de 2015

Una enfermedad mental no es posesión demoniaca

Al pasar Jesús, vio a un hombre ciego de nacimiento. Y le preguntaron sus discípulos, diciendo: Rabí, ¿quién pecó, éste o sus padres, para que haya nacido ciego? Respondió Jesús: No es que pecó éste, ni sus padres, sino para que las obras de Dios se manifiesten en él. Juan 9:1-3

El Maestro iba pasando y ve a un ciego. Los discípulos lo ven también. El maestro ve una oportunidad para sanar. Los discípulos lo juzgaron sin saber. ¿Conoce a alguien que esté enfermo en su iglesia? No hablo de diabetes u otra enfermedad. Me refiero a enfermos mentales.

Hace un tiempo atrás hablaba con mi esposa sobre la enrome cantidad de superstición pero sobre todo de desinformación que hay en las iglesias hoy día. Me refiero a las iglesias pentecostales. En muchas cuando algo no se puede explicar se lo atribuyen a "demonios". Otros recurren a la teología retribucionista y le atribuyen enfermedades a pecados.

No podemos negar que hay ocasiones en las que algunas enfermedades son producto de ataques demoníacos. Por ejemplo una mujer que andaba encorvada (jorobada) nadie diría que era producto de un ataque de Satanás. Sin embargo Cristo cuando la liberó reveló que era una atadura de Satanás (Lucas 13:16). Por otra parte un ataque demoníaco puede manifestarse de maneras violentas como el caso del muchacho que echaba espumarajos (Marcos 9:20). Hay personas que nacen mudas a quienes Cristo sanó y hubo un caso donde un mudo estaba así porque era un ataque demoníaco (Mateo 9:17-25).

Hace falta tener discernimiento para saber cuando algo es producto de una enfermedad y cuando es producto de un ataque del diablo. NO TODAS LAS ENFERMEDADES SON PROVOCADAS POR EL DIABLO.

Hace un tiempo atrás escuchaba a un predicador que se paró en un púlpito a decir que los cristianos que usaban medicamentos antidepresivos eran unos "tecatos" (usuarios de drogas). Ese día me sentí tan mal porque yo he padecido de depresión y he tenido que tomar antidepresivos.

Una enfermdedad mental no es una posesión demoníaca. Una persona que padece de depresión clínica (hay depresiones pasajeras) es simplemente alguien que tiene un desbalance químico que necesita ser corregido con medicamentos y terapia. Es como una diabético que necesita insulina o una persona con catarro que necesita jarabe para la tos.

Aunque puede darse el caso de que una persona manifieste síntomas de enfermedad mental provocados por una posesión demoníaca como el Rey Saúl no todos los casos son así. Por eso es que hay que tener discernimiento. El discernimiento es un don del Espíritu Santo. Si usted ora más y juzga menos tendrá el discernimiento para poder saber si una enfermedad mental es producto de una posesión o provocada por causas naturales.

Si usted conoce a alguien que padece de algún trastorno o enfermedad mental, ore por esa persona. No la juzgue. Use su discernimiento antes de emitir un juicio. Usted no sabe lo que duele cuando se marca a una persona que padece de algún trastorno mental. Le duele a la persona y le duele a los que lo quieren y sobre todo le duele a Jesús al ver la falta de amor de su parte.

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