Mostrando entradas con la etiqueta sabiduría. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta sabiduría. Mostrar todas las entradas

domingo, 12 de octubre de 2025

El listo, el inteligente y el sabio

 Soy maestro y a lo largo de los años he estudiado y observado que muchas personas se pueden distinguir por su inteligencia o por su astucia.  Hace muchos años atrás tuve un jefe que me dijo que en el mundo había dos clases de personas: los listos y los inteligentes. Según mi jefe el listo es la persona que aprovecha el momento presente y saca ventaja. El listo es la persona que piensa rápido y ve que puede hacer para salir mejor. El listo piensa sobre sus pies y se mueve. El inteligente es la persona que actúa tomando en cuenta las posibilidades futuras. Si ve que algo puede salir mal busca hacerlo de otra manera para hacerlo bien y que salga mejor. Algunas persona inteligente piensan en como lo que hacen podría beneficiarlos tomando las consecuencias y si es algo malo también planifican para buscar la manera de no verse implicados. 


En mi vida he visto gente lista y gente inteligente. También he visto gente lista que no es inteligente. Por ejemplo, tuve estudiantes que pensaban en hacer trampa en algún examen y se copiaban pero no tomaban las precauciones para no ser descubiertos. A algunos casi les salía la jugada pero fueron descubiertos por mí. También tuve estudiantes listos e inteligentes que buscaban hacer trampa en algún examen pero se cuidaban de no ser descubiertos. Todavía recuerdo un caso de un estudiante que yo sabía y estaba seguro de que se estaba copiando en los exámenes pero nunca pude descubrirlo. Era listo e inteligente. Todavía al día de hoy cuando lo recuerdo me pregunto cómo lo hacía.


En resumen el listo piensa en el momento, el inteligente piensa en el futuro. El listo juega damas, el inteligente juega ajedrez.


Pero hay otro tipo de persona que mi jefe no tomaba en consideración. Si bien es cierto que hay gente lista e inteligente también hay gente sabia. El listo piensa en el ahora, el inteligente en el después pero el  sabio está a oro nivel. El sabio piensa en la eternidad. El sabio es la persona que tiene en cuenta a Dios cuando hace cualquier cosa.  El sabio es el que recuerda que “El principio de la sabiduría es el temor de Jehová” (Proverbios 1:7) El sabio cuando actúa lo hace pensando en el futuro más importante, el eterno. 


El listo es motivado por la recompensa inmediata. El inteligente es motivado por la recompensa a largo plazo y segura. El sabio actúa y es motivado por la recompensa eterna. Fue Jesús quien dijo que no hiciéramos o buscáramos tesoros en la tierra porque aquí la polilla y el moho corrompen (Mateo 6:19). Las cosas materiales y las recompensas de aquí se quedan aquí. Pero la recompensa de vivir una vida eterna con Jesús no se daña. El listo disfruta por un momento. El inteligente disfruta por un momento más largo. El sabio disfrutará por la eternidad aunque eso conlleve no disfrutar a veces aquí en la tierra. 

Hay sabios que no son inteligentes, no son personas con un alto coeficiente intelectual. ¿Pero de que vale el conocimiento? El mismo apóstol Pablo dijo en un momento que todo lo que sabía y tenía lo consideraba basura (Filipenses 3:8). Y si venimos a ver ciertamente algo efímero como los placeres y las cosas no son nada cuando se comparan con la eternidad. El sabio que no disfruta aquí disfrutará más que el listo y el inteligente en la eternidad. 


Mucha gente se esfuerza por tener cosas de aquí. Se esfuerzan por el dinero. El listo busca el dinero fácil, el inteligente trabaja un poco más. La Biblia nos manda a buscar sabiduría como si fuera plata u oro (Proverbios 2:4). El dinero que tengamos aquí se acaba pero la riqueza de la sabiduría dura la eternidad. 


Es mejor ser sabio y pobre aquí que listo o inteligente rico aquí pero pobre en la eternidad porque el que no vive de acuerdo a como Dios manda, el que no vive bajo el temor de Jehová no tendrá la riqueza de la eternidad sino la eterna pobreza de estar lejos de Dios en el lago de fuego.  Es mejor ser sabio y no reconocido aquí porque los reconocimientos de la tierra pasan pero el que Jesús te diga allá en el cielo “Ven buen siervo fiel” (Mateo 25:23) vale más que montañas de plata u oro. 


Vale más ser sabio a ser listo o inteligente.  




sábado, 8 de julio de 2023

Sin Dios no hay sabiduría


Jehová me poseía en el principio,
Ya de antiguo, antes de sus obras.
Eternamente tuve el principado, desde el principio,
Antes de la tierra.
Antes de los abismos fui engendrada;
Antes que fuesen las fuentes de las muchas aguas.
 (Proverbios 8:22-24)

•Si los valores morales objetivos no existen entonces Dios no existe.
•Los valores morales objetivos existen. 
•Por lo tanto Dios existe. — William Lane Craig 

Todo el mundo hoy día quiere verse como persona inteligente. Todos queremos que nos vean como que sabemos y dominamos algo. Ser catalogado como alguien sabio es un honor. Algunos creen que la sabiduría es saber cosas. Otros creen que la sabiduría es ser una persona espiritual. La sabiduría es según el diccionario, un conjunto de conocimientos amplios y profundos que se adquieren mediante el estudio o la experiencia. También dice el diccionario que la sabiduría es facultad de las personas para actuar con sensatez, prudencia o acierto. 

Pero la Biblia define la sabiduría como el temor de Jehová (Proverbios 1:7). Temor no significa aquí tener miedo o terror. Significa respeto o reverencia a Jehová Dios y sus mandamientos. Ser sabio es vivir como Dios manda. Nadie nace sabio ni sabiendo, la sabiduría es algo adquirido.

La sabiduría y los valores no son conceptos humanos. Los científicos que estudian el comportamiento humano no han encontrado un gen de valores o sabiduría. Los filósofos que estudian los valores le atribuyen la existencia de éstos al ser humano pero eso no es correcto y por eso hay tantas filosofías que buscan explicar el porqué de la vida sin éxito. El ser humano es un ser físico y espiritual. La parte física busca placer y supervivencia. La parte espiritual busca conectar con Dios. Físicamente nuestro cuerpo no considera los valores. Espiritualmente nuestra alma reconoce que hay cosas que son buenas y otras son malas. 

Aún sin religión o conocer a Cristo las personas tienen una noción de lo que es el bien y el mal. Por eso dice la Biblia que tienen una ley escrita en sus corazones (Romanos 2:15). ¿De donde viene esa noción del bien y el mal? En la filosofía existe lo que se conoce como los valores morales objetivos. Son valores que se mantienen independientemente de la opinión que se tenga de ellos. Por ejemplo, torturar a un niño está mal independientemente de qué se opine sobre ello. Contrario a las personas que dicen que la moral es algo subjetivo (que depende de las personas y el tiempo) la realidad es que los valores tienen una base objetiva que no cambia y que está antes de que los seres humanos aparecieran en el planeta. 

Cuando en el libro de Proverbios se personifica a la sabiduría se le coloca  como que estuvo antes de la creación. El plano moral estaba antes de que existiese todo. Dios creo todo por lo tanto los valores morales objetivos provienen de Dios y por eso no cambian porque Dios no cambia (Hebreos 13:8). Ser sabio es vivir con valores, ser sabio es respetar lo que Dios dice. Los valores no se construyen, se adquieren y la fuente de los valores es Dios. Por eso dice la Biblia que si queremos sabiduría debemos pedírsela a Dios (Santiago 1:5). Si queremos vivir con valores debemos acercarnos a Dios y a su Palabra, La Biblia. 

Buscar valores en otra parte o en uno mismo solo lleva a la inmoralidad. Es como un barco a la deriva que ignora el faro o la estrella polar. Tarde o temprano terminará estrellándose en las piedras o al garete en altamar sin posibilidad de encontrar un puerto. 

El hombre sin Dios está perdido. El hombre sin Dios no es sabio. Para vivir sabiamente hay que vivir moralmente y solo se puede vivir moralmente si se cree en Dios y si se respetan sus mandamientos.