Hace varios años atrás escuché a un hermano contar a manera de anécdota el caso de una señora que dijo que antes de ir a tomar su medicamento ella oraba por ese medicamento. El se reía y en sea momento yo también me reí. Según él la señora dijo que tenía fe de que el medicamento la iba a curar pero esa fe no estaba puesta en Dios sino en el medicamento por lo tanto era una oración sin sentido ni consecuencia.
Hace muchos años atrás empecé a tomar medicamentos Porque con el tiempo ya mi cuerpo ha desarrollado alguna dolamas. Encima de la mesa de mi casa tengo varios potes con pastillas.
Siempre he sido un lector y yo leo de todo. Cuando me recetaban un medicamento yo leía toda la etiqueta. Leía los estudios que se hicieron para probar su eficacia y leía todo. Eso me ponía en ocasiones ansioso. Esas etiquetas detallaban los ingredientes algunos de los cuales tenían nombres inpronunciables y que cuando los investigaba eran químicos que solos y en ciertas cantidades podían ser venenosos y causar otras enfermedades. Pero esos mismo químicos en ciertas proporciones y combinaciones podían curar. Alguien dijo que la diferencia entre un medicamento y un veneno es la proporción y esas etiquetas lo confirman.
Un dia tomé la decisión de dejar de leer las etiquetas de los medicamentos. Esto me causaba a mí muchas veces ansiedad porque al ver la cantidad de efectos secundarios que causaban algunos medicamentos me preocupaba que yo lo fuera a tener y que el remedio fuera peor que la enfermedad. Nunca voy a olvidar una etiqueta de un medicamento que en el resumen decía que no se sabía cómo el medicamento actuaba pero en los casos en que funcionaba (la mayoría) ayudaba a remediar la condición. Eso para mí suena un poco a Fe. Recuerdo que cada vez que tomaba una de esas pastillas decía "con fe". Mi condición mejoró luego de varios años de tratamiento y no sé si fue por el medicamento, el paso del tiempo o la fe.
Hace varios años atrás estuve hospitalizado. Tenía una pulmonía grave. Comenzaron a inyectarme y a administrarme varios medicamentos y un día traté de levantarme de la cama y no podía. Mis articulaciones estaban todas inflamadas. Apenas podía dar un paso sin dolor. Sentía un dolor intenso y tenía la sensación de que pesaba más. Así que a la pulmonía se me añadió un dolor agudo en todas las articulaciones como si fuera una artritis severa. Cuando le informaron a la doctora se halló que la reacción que yo estaba mostrando era un efecto secundario muy raro de uno de los antibióticos que se supone me salvara la vida. Me sustituyeron ese medicamento por otro y se resolvió el asunto.
Mirando en retrospectiva y recordando el testimonio de aquel hermano que se estaba burlando de la hermana que oraba por los medicamentos ahora no me río. Ahora entiendo que sí hace sentido orar por los medicamentos antes de tomárselos. Parece increíble pero muchos medicamentos se lanzan al mercado a sabiendas de que algunos de sus efectos secundarios podrían ser graves o incluso fatales. Yo estuve consumiendo por varios años un medicamento que luego de décadas se descubrió que entre sus efectos secundarios podía causar coágulos e infartos cardíacos.
Recuerdo en una ocasión escuchar un anuncio de un medicamento que entre su lista de efectos secundarios incluía muerte súbita. A pesar de que no he escuchado de casos de muertes súbita a causa de ese medicamento cada vez que pienso en él recuerdo ese efecto secundario que de seguro es muy raro pero había que incluirlo para que la gente estuviera consciente. Gracias a Dios no tengo la condición para la cual ese medicamento es un tratamiento pero si la tuviera tenga por seguro que yo voy a orar por ese medicamento antes de tomármelo.
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