domingo, 30 de octubre de 2016

EL CELEBRE EXPERIMENTO DE MILLER por Los Anti-Darwinistas

por los Anti-Darwinistas


Stanley Miller fue el primero que en 1953, produjo aminoácidos a partir de sustancias químicas. Es importante saber cómo lo hizo, porque demostraría cómo sería teóricamente, el llamado “ambiente primitivo” en que pudieron haberse formado en forma espontánea y por pura casualidad, los aminoácidos. El aparato de laboratorio que Miller usó, consistió de dos frascos (o matraces) interconectados confluentemente, y uno encima del otro. El frasco de abajo se calentaba y contenía agua hirviendo; el frasco de arriba, contenía una mezcla de gases incluyendo amoniaco, metano, hidrógeno y vapor de agua (presumiblemente lo que sería la “atmosfera primitiva,” y a sabiendas que si había oxígeno, el experimento sería un fracaso).

Primero, hirvió una mezcla de agua, metano, amoniaco, e hidrógeno en el frasco de arriba, mientras que una pequeña chispa eléctrica continuamente centellaba sobre todo. (Esto supuestamente, era el equivalente a la descarga de un gigantesco relámpago que en el ambiente primitivo, pudiera haber caído una vez cada cierto número de años, destruyendo todo lo que hubiera tocado). El frasco de abajo se mantenía hirviendo para mantener la mezcla del frasco superior revuelto y circulando. (Así, se supone que ¡el “océano primitivo” tuvo que haber sido bastante caliente!) Había una trampa en el fondo del aparato, que atrapaba cualquier producto orgánico soluble, con el fin de que una vez formado, no fuera desintegrado por la chispa eléctrica. (Como químico, sabía que por la ley de las masas, los aminoácidos formados serían casi inmediatamente destruidos a menos que hubiera tal trampa que los aislara rápidamente. Seguramente el “océano primitivo” tuvo que tener trampas similares.

Tras una semana de trabajo, el contenido de la trampa fue analizado y se encontró que tenía rastros microscópicos de compuestos nitrogenados tipo L y D (levógiros y dextrógiros), a los que identificaron como aminoácidos. (Nótese que una mezcla de aminoácidos L y D, que es la que siempre se forma cuando son sintetizados fuera de una célula viva, sería inútil si quisiera usarse con el propósito de crear vida). Sin embargo, los periódicos por todo el mundo, anunciaron la noticia: “¡Se ha creado vida!” Pero la realidad es que ningún tipo de vida se había creado. Sólo unos pocos compuestos bioquímicos. Recuerde que ni los compuestos de nitrógeno ni los aminoácidos son, por sí mismos, cosas vivientes.

El hecho de que se encuentran en los seres vivos, no los hace cosas vivientes. En resumen entonces, el experimento de *Stanley Miller fue uno de los primeros intentos por originar la vida. Él usó una atmosfera reducida (sin oxígeno); siendo una parte significativa de su experimento, incluir una “trampa fría” de vidrio, en el fondo del matraz, que recogió los productos generados en una semana del experimento, en presencia de la chispa eléctrica, el agua, y las sustancias químicas. El propósito de la trampa era evitar que la reacción química continuara su curso normal, ya que de no haber estado ahí, los aminoácidos simples, formados ahí, se hubieran destruido con mayor velocidad que con la que pudieran ser producidos.

“Esta representa la atmósfera primitiva,” dijo Stanley Miller, entonces un profesor de química en la Universidad de California, en San Diego, mientras que señalaba la mezcla transparente de gases dentro del globo de cristal. “Y esto representa el océano primitivo,” dijo él, mientras señalaba el agua hirviendo contenida en la parte inferior de su aparato.” (*Rick Gore, “Awesome Worlds Within a Cell,” National Geographic Society, September 1976, p. 390).

¿Qué nos dice este complicado experimento de laboratorio, en cuanto a la posibilidad de que la naturaleza lo pudiera haber reproducido por accidente, y sin la ayuda del hombre? La realidad es que el medio ambiente, no lo hubiera podido lograr ni sin su ayuda, y ni siquiera, con su ayuda. “Lo que pedimos es sintetizar moléculas orgánicas sin una máquina similar, y yo creo que este es el problema mas tenaz que nos confronta: el eslabón más débil actual, en nuestro argumento.” (*G. Wald, “The Origin of Life,” in the Physics and Chemistry of Life (1955), p. 9).

Los intentos por “crear vida” en una pipeta, sólo han resultado en un triste fracaso. “En 1953, en la Universidad de Chicago, Stanley Miller y Harold C Urey, simulando la atmósfera primitiva de la Tierra mezclaron amoniaco, vapor de agua, hidrógeno y metano, y luego la expusieron a chispas eléctricas que simulaban relámpagos…” “Desafortunadamente, como lo admite Margolis, ‘nunca se ha visto que una célula salga arrastrándose de una pipeta” y aunque miles de experimentos similares han producido alquitranes orgánicos, nunca, un ser vivo reconocible.

Décadas de fracaso persistente para ‘crear vida’ por el método de la ‘chispa en la sopa’ (o por encontrar tales fenómenos en la naturaleza), han llevado a otros investigadores a buscar otras maneras de enfrentar tan grande enigma... [Luego, discutió la teoría de la PANSPERMIA: la posibilidad de que las primeras bacterias hayan llegado a la Tierra, volando por el espacio].” (*Richard Milner, Encyclopedia of Evolution (1990), p. 274).

AUSENCIA DE AMINOACIDOS LEVOGIROS. Todo tipo de proteína en los animales, es levógira (sólo contiene aminoácidos L, que desvían la luz hacia la izquierda). Ninguna es Dextrógira (con aminoácidos D, que desvían la luz hacia la derecha). Sin embargo, todos los aminoácidos sintetizados en los laboratorios consisten en una mezcla RACEMICA (con igual proporción de aminoácidos levógiros y dextrógiros).

Tomaría días de trabajo en el laboratorio, el separar solo unos cuantos L de los D. Los investigadores no han podido descubrir cómo producir sólo los L, y sin embargo, ni los animales ni los humanos, podrían sobrevivir si llegaran a incorporar formas D en sus organismos. Este es un grave problema para los evolucionistas. Más acerca de esto, en el capítulo siguiente.

AUSENCIA DE LOS AMINO ACIDOS ESENCIALES. Dentro de los cientos de combinaciones posibles, sólo hay 20 aminoácidos esenciales. Pero de esos veinte, la síntesis de aminoácidos en el laboratorio, sólo puede producir unos cuantos, junto con un montón de aminoácidos no esenciales, y hasta algunos inútiles

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