domingo, 16 de octubre de 2016

Boca sana, corazón sano

Sean gratos los dichos de mi boca y la meditación de mi corazón delante de ti, Oh Jehová, roca mía, y redentor mío. Salmos 19:14



¿Alguna vez ha escuchado aquel lema que decía "mente sana en cuerpo sano"? Es una frase de origen latino latina que primero expresó el poeta romano Juvenal. La frase es una que se ha usado para resumir lo que debe ser una buena educación. Educar debe envolver tanto la mente como el cuerpo. La educación debe ser un acto integral.


Pero antes que preocuparse por el cuerpo es más importante ocuparse del espíritu (1 Timoteo 4:8). El salmista decía que quería cuidarse de que las palabras que salieran de su boca fueran gratos, agradablea a Dios. Pero también que la meditación de su corazón fuera así.


Se ha probado en muchos estudios que la forma en que uno habla influye en como uno se siente. Pero la forma en que uno habla es muchas veces resultado de como uno se siente. Si uno habla positivo tenderá a sentirse positivo y motivado. Pero también el contenido de lo que uno habla es algo que sale del corazón. Ya lo dijo nuestro Señor Jesús que "de la abundancia del corazón, habla la boca" (Lucas 6:45).


Aunque la forma en que uno habla es algo que surge del corazón no es algo que esté fuera de nuestro control. Es cuestión de saber reconocer como nos sentimos y procurar cuidarnos de que cuando hablemos las cosas que digamos sean agradables a Dios.


Aquí es donde entra la mente. Antes de hablar de algo o de alguien piense: "Esto que voy a decir ¿le agradará a Dios?". El acto de pensar antes de hablar le ayudará mucho.


¿Qué cosas son agradables a Dios?


Hacer su voluntad (Salmo 40:8). Hacer las cosas como Dios manda aunque en ocasiones nos incomode es algo agradable. Hablar conforme a como Dios quiere que hablemos, de acuerdo a la Biblia es algo que le agrada a Dios.




La alabanza (Salmos 42:5). La alabanza a pesar de los problemas es algo que le agrada y si nos acostumbramos a alabar en vez de quejarnos eso es sacrificio de alabanza porque cuesta y eso es algo que agrada a Dios (Salmo 107:2)


Hablar cosas buenas (Lucas 6:45). En cuanto a hablar cosas buenas nos referimos a hablar de las cosas de Dios y hablar bien del prójimo y si no tiene nada bueno que decir entonces callar.


Hablar de cosas espirituales (Romanos 8:8). Nuestro lenguaje puede estar influenciado por una de dos: la carne o el espíritu. Es mejor hablar de las cosas del espíritu, de las cosas buenas, de las cosas de Dios. Hablar así es algo que agrada a Dios.


Recuerda, todo comienza en el corazón así que igual que el salmisata pidámosle a Dios que nos ayude a tener un corazón limpio y recto y esforcémonos por limpiar nuestro corazón de malos sentimientos y cosas que no agradan para que de nuestra boca fluya lo bueno, lo positivo, lo agradable a Dios.


Dios te bendiga. Lindo día.

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