sábado, 17 de septiembre de 2016

¿El judaismo apoya los derechos transgéneros? Absolutamente no. Por Rabino Avi Shafran


¿Que se hace con aquellos que se sienten compelidos a citar verso bíblicos intentando justificar nociones claramente anti bíblicas?


Pongamos por ejemplo a aquellos clérigos reformados o conservadores que citan la divina declaración en Génesis de que "no es bueno para el hombre estar solo" y lo interpretan de tal manera que van por encima de la prohibición explícita de Levítico 18:22 de que un hombre no tenga relaciones con otro hombre como si fuera una mujer.


O hablemos de la más reciente absurdidad, la aseveración de que la Torah "ofrece una visión elevadamente elástica del género" según dice el Rabino Mark Sameth en un reciente editorial del New York Times titulado "¿Es Dios Transgénero?".


Por supuesto que Dios no es varón ni hembra, al menos en el sentido simple de las palabras, dado que Él (el pronombre divino neutro) no es físico. Así que de hecho se puede decir que Dios trasciende el género.


El escritor de el editorial sin ambargo, sostiene que varios versos de la torah hablan sobre la maleabilidad del género humano, para esto recurre a la forma de escribir la palabra hebrea para "ella" con la letra 'vav' lo cual podría (pero no permite) que la palabra se pronuncie como un pronombre masculino. Las deficiencias de ese intento y otros que ha hecho para demostrar que la Torah abraza los derechos de los transgéneros (la idea de que la gente se debe sentir libre para ignorar los testimonios de sus cuerpos y escoger cualquier sexo que sientan) son manifiestas para cualquiera que se halla familiarizado con la gramática hebrea y la tradición religiosa judía.


Para ir a la segura dos sabios midrashicos (Vakirah Rabbah 12:2) aseveran que el primer humano era originalmente andrógino o una doble creación, un hombre y una mujer que estaban unidos por la espalda. Y es innegable que ambos, hombres y mujeres tienen una multitud de características tanto femeninas como masculinas. Pero saltar de esa verdad a la conclusión de que el judaismo sostiene que "el género no es una cuestión de ser o no" como sostiene el Rabino Sameth es un salto demasiado amplio por mucho.


La Torah es totalmente clara sobre el hecho de que nacer varón requiere vivir la vida de un hombre y que nacer hembra implica vivir como mujer. (Los casos de sexo biológico indeterminado ocurren rara vez pero son reales y ese tema se trata vastamente en el Talmud). Cada género tiene su particular rol que vivir en la vida. Para muchos de nosotros eso no es un gran problema. Para algunos sin embargo aparentemente si lo es. Lo que eso significa desde la perspectiva judía es que tales personas son privilegias al tener un reto suplementario que deben superar en sus vidas en adición a las incontables pruebas que todos tenemos.


Asumir una vida diferente a la que el sexo de nuestro cuerpo indica es, en el punto de vista de la Torah, tan fútil como si un tipo común como yo de estatura promedio y cuerpo un poco obeso se imaginara que es un delantero de 7 pies y 4 pulgadas e insistir en que la NBA me acepte. Los cuerpos que Dios nos dio son una indicación de lo que somos no de lo que no.


De hecho la idea de que tenemos algún derecho a ignorar nuestra biología es rechazar la idea esencial de la fe judía. Para el judaismo la vida no se trata de nuestros deseos sino de nuestras responsabilidades. No se trata de buscar nuestra comodidad sino de servir. El obtener la felicidad (que el Rabino Sameth ve como un resultado de "escoger" nuestro sexo) es un resultado de aceptar la divina voluntad no de subvertirla.


Traducido de:
Does Judaism Support Transgender Rights? Absolutely Not

Publicado en Lámpara Bíblica

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