sábado, 20 de febrero de 2016

Ser pastor no te hace superior...


Luego puso agua en un lebrillo, y comenzó a lavar los pies de los discípulos, y a enjugarlos con la toalla con que estaba ceñido. Juan 13:5
Hace un tiempo atrás un autodenominado "apóstol" entró en su iglesia rodeado de un séquito de guardaespaldas. El hombre parecía un artista o algo así. Al salir no saludaba a nadie y se iba.
Ese pastor y otros como él son una nueva generación de ministros que olvidaron una lección muy importante de nuestro Señor cuando dijo "El que es el mayor de vosotros, sea vuestro siervo." Mateo 23:11

Yo creía que esa actitud de superioridad y elitismo era exclusiva de esas falsas iglesias de "apóstoles" y otras aberraciones teológicas. Estaba equivocado. Una de las cosas que más me chocó cuando llegué al Movimiento Misionero Mundial fue un día que estaba en una actividad y al finalizar los hermanos salimos a comer. De momento noté que los pastores se fueron a otra parte. Ellos comieron aparte. En las siguientes actividades noté lo mismo. Un día tuve la oportunidad de entrar al lugar donde estaban comiendo los pastores. Mientras los hermanos comían en platos de plástico y usaban tenedores desechables los pastores y sus esposas estaban comiendo en una vajilla y tenían un menú diferente. De hecho estaban comiendo mejor...
Eso fue algo que me chocó. Vino a mi mente el texto en el capítulo 2 de Santiago donde el apóstol regaña a la iglesia por clasificar a los hermanos en ricos y pobres y termina señalando que el hacer acepción de personas es pecado.

Miremos a Jesús, el hombre más grande que ha habido en la historia, Dios en persona. En un momento de su vida Jesús estaba con sus discípulos y comenzó a lavarles los pies con una toalla. Esa tarea era la tarea de un siervo. Pero El Señor estaba ahí haciéndola. ¿Porqué hizo Jesús eso? Para darnos una lección a todos pero principalmente a los que serían líderes en las iglesias, a los pastores principalmente.

Hace un tiempo atrás estaba en una actividad con mi esposa y me senté en una mesa. Una persona se nos acercó y nos dijo que por favor nos moviéramos que esa mesa estaba reservada para pastores. Se me quitó el apetito y nos fuimos.

El elitismo es algo que no debe existir en la iglesia de Dios. Ser pastor no es algo que eleve a la persona a otro nivel, al contrario lo debe acercar más a la gente y hacerlo más humilde. Ser pastor no es convertirse en un ser superior que lo hace acreedor de trato preferencial. Ser pastor no hace a nadie mejor que nadie. Esas distinciones en las mesas y actividades son un pecado de acuerdo a lo que dice Santiago 2. ¿De cuando acá tener un gabán convierte a alguien en un ser especial? No nos dejemos llevar por eso que los políticos usan gabanes...

Oremos para que esta práctica elitista se modifique. Que los pastores y los líderes de nuestro concilio recuerden que ellos no están por encima de la congregación. Ellos son parte de la congregación y tienen un ministerio que los hace estar frente y en un altar que está elevado pero esa elevación es para que la gente los vea mejor. Al bajarse de ese altar el pastor es otro hermano más.

Aprendamos del maestros que no mandó a los discípulos a servirle sino que bajó a servirles, literalmente se bajó porque para lavar los pies hay que bajarse al nivel de los pies de la personas. Y si vamos a ser más claros Jesús comía con los discípulos. En la Última Cena el no se fue aparte a comer. Estaba allí en la mesa con ellos. Es más Jesús comía con los pecadores y los publicanos y rameras. Para lo único que él se iba aparte era para orar.

Pastores. Ustedes no son seres superiores, son siervos de la congregación. No olviden eso.
Dios les bendiga.

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