domingo, 12 de febrero de 2017

Si amas de verdad no te alegrarás

no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. 1 Corintios 13: 6-7

¿Cuando yo era pequeño un día mi mamá le pegó a mi hermana por algo que hizo? Yo empecé a reirme y en ese momento me pegó a mi también. ¿Porqué? Eso lo descubrí cuando me tocó ser padre y tuve que corregir a mi hijo mayor por primera vez. Recuerdo que me dolió. A ningún padre le gusta tener que corregir a un hijo. Es algo que se debe utilizar como último recurso y cuando se hace uno se siente mal y triste porque es un hijo. Si uno ve a un hijo llorando y ve al otro hijo riéndose de eso es deber corregir al que se ríe tambien porque de lo contrario se convertirá en una persona insensible.

Después de eso lo más que hacía cuando regañaban a mi hermana era decirle "a chiqui mangue" [eso lo entendemos los puerorriqueños].

Dios es nuestro padre y el nos ama a todos porque Dios es amor. Como todo buen padre el sabe que habrá momentos en que nos tendrá que corregir y disciplinar (Hebreos 12:6). Pero también habrá momentos en los que tomará acción contra aquellos que se han vuelto enemigos nuestros (Romanos 12:19).

No nos toca a nosotros tomar venganza contra los que nos hacen mal, nuestros enemigos. Eso le toca a Dios. A nosotros nos toca amarlos como dice la Biblia:

Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen; Mateo 5:44
Dios es amor y todo acto suyo es con el fin de restaurar no de destruir. El hombre no tiene misericordia pero Dios si. Por eso es que debemos dejar en las manos de él toda acción que nos haya causado daño para que sea él quién arregle. Nosotros solo podemos destruir.

Habrá momentos en que la intervención de Dios será fuerte contra aquellos que nos hacen daño. No debemos alegrarnos de eso porque si nos alegramos de que a nuestro enemigo le vaya mal Dios se molestará con nosotros:

Cuando cayere tu enemigo, no te regocijes,
Y cuando tropezare, no se alegre tu corazón; No sea que Jehová lo mire, y le desagrade, Y aparte de sobre él su enojo. Proverbios 24:17, 18

¿Porqué le desagrada a Dios que nos alegremos de que a nuestro enemigo le vaya mal? Porque Dios es amor y su intención al corregir es siempre conducir al arrepentimiento, Dios quiere salvar no destruir. Por eso si nos alegramos estamos actuando de la manera incorrecta. Quién sabe si ese enemigo pueda convertirse en un amigo y hasta en un hermano en el futuro.

Si amas de verdad no te alegrarás sino que orarás.

Dios te bendiga.

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