domingo, 15 de enero de 2017

La verdadera libertad

Dijo entonces Jesús a los judíos que habían creído en él: Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.
Juan 8:31-32


Cuando uno escucha la palabra libertad piensa en poder moverse de un lado a otro sin restricciones, espacios abiertos, hacer lo que uno quiera. En otro plano la libertad envuelve el poder decir lo que se piensa sin temor, en poder expresarse sin limitaciones. Todo eso es libertad. Pero cuando vamos al plano espiritual hay una libertad que solo experimentamos aquellos que hemos seguido a Cristo, los que los hemos aceptado como Señor y Salvador de nuestras almas.


La gente hoy está equivocada al creer que la libertad es poder hacer lo que se quiera, decir lo que se piensa, hacer lo que se desea. Eso es una libertad pasajera. La verdadera libertad es la que te garantiza paz.


Cuando Jesús le dijo esas palabras a un grupo de fariseos que creían que eran la máximo. Era un grupo que pensaba que por ser descendientes de Abraham tenían superioridad y podían juzgar. Era un grupo que estaba sujeto a la ley con sus diversas interpretaciones.


Hoy día la gente vive esclavizada de distintas maneras. Al querer ser libres se envuelven en actividades que en realidad les hacen daño. El joven que llega a la mayoría de edad cree que es libre porque puede beber alcohol y fumar. La muchacha que sale de su casa cree que es libre porque ya no tiene a sus padres diciéndoles lo que tiene que hacer. El que fornica cree que es libre porque puede tener sexo con quien quiera sin limitaciones. El que usa drogas cree que es libre mientras le dura al viaje. El que niega a Dios cree que es libre porque ya no tiene que sujetarse a los mandamientos y preceptos del Señor. Esas "libertades" en realidad son actividades que acarrean consecuencias dañinas. Y todas esas "libertades" tienen una particularidad, el que las practica quiere hacerlo más y más y cada vez se hace más daño o le hace daño a otros. Y otra cosas que caracteriza al pecado es que es como un vicio y cualquier persona que haya tenido un vicio sabe que es estar amarrado. Esas "libertades" conllevan pecar y el pecar es actuar contra Dios:


Jesús les respondió: De cierto, de cierto os digo, que todo aquel que hace pecado, esclavo es del pecado. Juan 8:34


El que peca no es libre sino esclavo porque el que peca no está destinado a la vida eterna sino a la prisión eterna:


Porque si Dios no perdonó a los ángeles que pecaron, sino que arrojándolos al infierno los entregó a prisiones de oscuridad, para ser reservados al juicio; 2 Pedro 2:4



Es triste vivir una vida de esclavitud y terminar preso eternamente. Pero no tiene porque ser así. Cristo te ofrece libertad. Cristo te ofrece la libertad que da el saber que al aceptarlo no serás más esclavo del pecado y que no estarás destinado a la prisión del infierno. Esa es la verdadera libertad.


La decisión es tuya. Si quieres ser libre Cristo te dará libertad. Si quieres seguir siendo esclavo sigue haciendo lo que haces.


Dios te bendiga.


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