lunes, 18 de enero de 2016

Las personas que no respetan la naturaleza no respetan a Dios.


Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa. Romanos 1:20

La blasfemia se conoce como ese pecado que consiste en proferir palabras o realizar actos sin respeto por las cosas sagradas. Algunas formas de blasfemia incluyen la blasfemia directa que es la de maldecir a Dios o la indirecta que es la de actuar sin respeto en los lugares donde se le venera.

Pero leyendo la Biblia vemos otros tipo de blasfemia, la que se comete cuando no respetamos su creación.

La creación de Dios envuelve todo lo que Él ha creado. La naturaleza terrena, marina, animal y humana es la creación de visible de Dios.

Imagínese que un día usted hace una obra de arte, pone su esmero la termina y la exhibe. La gente comienza admirarse de su obra, pero pasa alguien y la escupe. ¿Como se sentiría?

Dios creó los cielos y la tierra y en esta tierra donde vivimos podemos admirar la creación de Dios. La creación de Dios es su obra de arte y tiene dos fines: el práctico, para sostenernos y el estético, para que la contemplemos. Sin embargo hoy día con la llegada de la industrialización vemos que el hombre ha dejado de respetar la creación de Dios. Vemos enormes obras de minería abierta que desplazan bosques; se están talando bosques completos para sacar madera. Esos hermosos árboles que daban oxígeno y ofrecían hogar a otras criaturas están siendo cortados para darle paso a construcciones. Cuando se hacen obras de búsqueda de petróleo en los mares y por error dejamos que el petróleo la contamine estamos dañando la naturaleza. La pesca comercial y glotona que extermina enormes cantidades de seres marinos daña el ecosistema. Cuando se desvían ríos o se secan lagos para construir estamos dañando la tierra. Cada vez que arrojamos químicos estamos haciendo daño a la tierra. Estamos dañando la creación de Dios, estamos escupiendo su obra, estamos ofendiendo al Gran Artista.

¿Que puede hacer usted para cuidar la obra de Dios en su naturaleza? No arroje basura en las playas; No arroje químicos en las alcantarillas; No compre productos que son hechos dañando la naturaleza.

Todo aquel ser humano que altere la obra de Dios y la mutile comete blasfemia. No seamos así. Cuídemos lo que Dios nos ha dado. Es parte de nuestro testimonio. Admiremos la obra de Dios.

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