martes, 17 de noviembre de 2015

Dios existe porque yo lo he vivido



Cuando se confronta a una persona no creyente o un ateo se pueden utilizar diversos argumentos. Algunas personas creen que la experiencia personal no debe contar como un argumento para yo probar la existencia de Dios pero yo entiendo que SI debe contar.

¿Qué mejor argumento que el de una vida transformada por la misericordia y el amor de Dios? En algunos casos los testimonios de sanidades son poderosos argumentos. Yo recuerdo haber visto a una persona con una muela platificada en forma de cruz luego de asistir a uno de los cultos de Yiye Ávila. La experiencia personal es el mejor argumento porque es algo que se ha vivido.

Uno de los testimonio personales más poderosos lo encontramos en la historia, el Rey Nabucodonosor. Históricamente se sabe que la dinastía caldea (de la cual Nabucodonozor formó parte) guardaba un registro fiel año por año de lo que sucedía y hacían sus reyes. En el caso del reinado de Nabucodonozor el registro se interrumpe por un periodo de 7 años (582-575 aC). El libro de Daniel nos relata que Nabocodonozor pasó esos siete años pastando como un animal.

Luego que Nabucodonozor recibiera su lucidez lo primero que dice es: "Conviene que yo declare las señales y milagros que el Dios Altísimo ha hecho conmigo." Daniel 4:2. El testimonio de Nabucodonozor es un ejemplo de que Dios existe, castiga y restaura.

Algunas personas pueden testificar de sus sanidades y otros de sus experiencias. Sea cual sea el testimonio no se puede descartar como un argumento a la hora de probar con argumentos la existencia de Dios.

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